jueves, 10 de mayo de 2012


Libro Primero Amadis de Gaula
Aquí comienza el Primer Libro del esforzado caballero Amadís, hijo del Rey Perión de Gaula y de la Reina Elisena
El cual fue corregido y enmendado por el honrado y virtuoso caballero Garci Rodríguez de Montalvo, regidor de la villa de Medina del Campo, y corrigióle de los antiguos originales que estaban corruptos y mal compuestos en antiguo estilo por falta de los diferentes y malos escritores, quitando muchas palabras superfluas, y poniendo otras de más pulido y elegante estilo tocantes a la caballería y actos de ella.
 No muchos años después de la Pasión de nuestro Redentor y Salvador Jesucristo, fue un rey muy cristiano en la pequeña Bretaña, por nombre llamado Garinter, el cual, siendo en la ley de la verdad de mucha devoción y buenas maneras acompañado. Este rey hubo dos hijas en una noble dueña su mujer, y la mayor casada con Languines, rey de Escocia, y fue llamada la dueña de la Guirnalda, porque el rey su marido nunca la consintió cubrir sus hermosos cabellos sino de una muy rica guirnalda, tanto era pagado de los ver; de quien fueron engendrados Agrajes y Mabilia, que así de uno como caballero y de ella como doncella en esta gran historia mucha mención se hace. La otra hija, que Elisena fue llamada, en gran cantidad mucho más hermosa que la primera fue; y comoquiera que de muy grandes príncipes en casamiento demandada fuese, nunca con ninguna de ellos casar le plugo, antes su retraimiento y santa vida dieron causa a que todos beata perdida la llamasen, considerando que persona de tan gran guisa, dotada de tanta hermosura, de tantos grandes por matrimonio demandada, no le era conveniente tal estilo de vida tomar. Pues este dicho rey Garinter siendo en asaz crecida edad, por dar descanso a su ánimo algunas veces a monte y a caza iba. Entre las cuales saliendo un día desde una villa suya que Alima se llamaba, siendo desviado de las armadas y de los cazadores andando por la floresta sus horas rezando, vio a su siniestra una brava batalla de un solo caballero que con dos se combatía, él conoció a los dos caballeros que sus vasallos eran, que por ser muy soberbios y de malas maneras y muy emparentados, muchos enojos de ellos había recibido. Mas aquél que con ellos se combatía no los pudo conocer y no se fiando, tanto en la bondad del uno que el miedo de los dos se quitase, apartándose de ellos la batalla miraba, en fin de la cual por mano de aquél de los dos fueron vencidos y muertos. Esto hecho el caballero se vino contra el rey y como solo lo viese, díjole:
—Buen hombre, ¿qué tierra es ésta, que así son los caballeros andantes salteados?.
El rey le dijo:
—No os maravilléis de eso, caballero, que así como en las otras tierras hay buenos caballeros y malos, así los hay en ésta, y esto que decís no solamente a muchos han hecho grandes males y desaguisados, mas aun al mismo rey su señor sin que de ellos justicia hacer pudiese; por ser muy emparentados han hecho enormes agravios y también por esta montaña tan espesa donde se acogían.
El caballero le dijo:
—Pues a ese rey que decís vengo yo a buscar de lejanas  tierras y le traigo nuevas de un su gran amigo, y si sabéis dónde hallarlo pueda ruégoos que me lo digáis.
El rey le dijo:
—Como quiera que acontezca no dejaré de os decir la verdad, sabed ciertamente que yo soy el rey que demandáis.
El caballero quitando el escudo y yelmo, y dándolo a su escudero lo fue a abrazar diciendo ser el rey Perión de Gaula que mucho le había deseado conocer. Mucho fueron alegres estos dos reyes en se haber así juntado, y hablando en muchas cosas se fueron a la parte donde los cazadores eran para se acoger a la villa, pero antes le sobrevino un ciervo que de las armadas muy cansado se colara, tras el cual los reyes ambos al más correr de sus caballos fueron pensando lo matar, mas de otra manera les acaeció, que saliendo de unas espesas matas un león delante de ellos al ciervo alcanzó y mató, habiéndole abierto con sus muy fuertes uñas, bravo y mal continente contra los reyes mostraba. Y como así el rey Perión le viese, dijo:
—Pues no estaréis tan sañudo que parte de la caza no nos dejéis.
Y tomando sus armas descendió del caballo, que adelante, espantado del fuerte león ir no quería, poniendo su escudo delante, la espada en la mano al león se fue, que las grandes voces que el rey Garinter le daba no lo pudieron estorbar. El león asimismo dejando la presa contra él se vino y juntándose ambos teniéndole el león debajo en punto de le matar, no perdiendo el rey su gran esfuerzo, hiriéndole con su espada por el vientre, lo hizo caer muerto ante sí, de que el rey Garinter mucho espantado entre sí decía:
—No sin causa tiene aquél fama del mejor caballero del mundo. Esto hecho, recogida toda la campaña hizo en dos palafrenes cargar el león y el ciervo y llevarlos a la villa con gran placer. Donde siendo de tal huésped la reina avisada, los palacios de grandes y ricos atavíos, y las mesas puestas hallaron; en la una más alta se sentaron los reyes y en la otra junto con ella, Elisena, su hija; y allí fueron servidos como en casa de tan buen hombre se debía. Pues estando en aquel solaz, como aquella infanta tan hermosa fuese y el rey Perión por el semejante, y la fama de sus grandes cosas en armas por todas las partes del mundo divulgadas, en tal punto y hora se miraron que las gran honestidad y santa vida de ella no pudo tanto, que de incurable y muy gran amor presa no fuese, y el rey asimismo de ella, que hasta entonces su corazón, sin ser juzgado a otra ninguna, libre tenía, de guisa que así el uno como el otro estuvieron todo el comer casi fuera de sentido. Pues alzadas las mesas, la reina se quiso acoger a su cámara y levantándose Elisena cayóle de la falda un muy hermoso anillo que para se levar del dedo quitara y con la gran turbación no tuvo acuerdo de lo allí tornar y bajóse por tomarlo, mas el rey Perión que cabe ella estaba quiso se lo dar, así que las manos llegaron a una sazón y el rey tomóle la mano y apretósela. Elisena tornó muy colorada y mirando al rey con ojos amorosos le dijo pasito que le agradecía aquel servicio.
—¡Ay, señora! —dijo él—, no será el postrimero; mas todo el tiempo de mi vida será empleado en os servir.
Ella se fue tras su madre con tan gran alteración que casi la vista perdida llevaba, de lo cual se siguió que esta infanta, no pudiendo sufrir aquel nuevo dolor que con tanta fuerza al viejo pensamiento vencido había, descubrió su secreto a una doncella suya, de quien mucho fiaba, que Darioleta había nombre, y con lágrimas de sus ojos y más del corazón le demandó consejo en cómo podría saber si el rey Perión otra mujer alguna amase, y si aquel tan amoroso semblante que a ella mostrado había, si le viniera en la manera y con aquella fuerza que en su corazón había sentido. La doncella, espantada de mudanza tan súpita en persona tan desviada de auto semejante, habiendo piedad de tan piadosas lágrimas, le dijo:
—Señora, bien veo yo que según la demasiada pasión que aquel tirano amor en vos ha puesto, que no ha dejado de vuestro juicio lugar donde consejo ni razón aposentados ser puedan, y por esto, siguiendo yo, no a lo que a vuestro servicio debo, mas a la voluntad y obediencia, haré aquello que mandáis, por la vía más honesta que de mi poca discreción y mucha gana de os servir hallar pudieren.
Entonces partiéndose de ella se fue contra la cámara donde el rey Perión posaba y halló a su escudero a la puerta con los paños que le quería dar de vestir, y díjole:
—Amigo, id vos a hacer algo, que yo quedaré con vuestro señor y le daré recaudo.
El escudero, pensando que aquello por más honra se hacía, dióle los paños y partióse de allí. La doncella entró en la cámara do el rey estaba en su cama, y como la vio, conoció ser aquélla con quien había visto más que con otra a Elisena hablar, como que en ella más que en otra alguna se fiaba, y creyó que no sin algún remedio para sus mortales deseos allí era venida, y estremeciéndosele el corazón le dijo:
—Buena doncella, ¿qué es lo que queréis?.
—Daros de vestir, dijo ella.
—Eso al corazón había de ser —dijo él—, que de placer y alegría muy despojado y desnudo está.
—¿En qué manera?, dijo ella.
—En que viniendo yo a esta tierra —dijo el rey—, con entera libertad, solamente temiendo las aventuras que de las armas ocurrirme podían, no sé en qué forma entrando en esta casa de estos vuestros señores, soy llagado de herida mortal, y si vos, buena doncella, alguna medicina para ella me procuraseis, de mí seríais muy bien galardonada.
—Cierto, señor —dijo ella—, por muy contenta me tendría en hacer servicio a tan alto hombre de tan buen caballero como vos sois, si supiese en qué.
—Si me vos prometéis —dijo el rey—, como leal doncella de lo no descubrir, sino allá donde es razón, yo os lo diré.
—Decídmelo sin recelo —dijo ella—, que enteramente por mí guardado os será.
—Pues amiga, señora —dijo él—, dígoos que en fuerte hora yo miré la gran hermosura de Elisena vuestra señora, que atormentado de cuitas y congojas soy hasta en punto de la muerte, en la cual si algún remedio no hallo, no se me podrá excusar.
La doncella, que el corazón de su señora enteramente en este caso sabía, como ya arriba oísteis, cuando esto oyó fue muy alegre, y díjole:
—Mi señor, si me vos prometéis, como rey, en todo guardar la verdad a que más que ningún otro que no lo sea obligado sois, y como caballero que según vuestra fama por la sostener tantos afanes y peligros habrá pasado, de la tomar por mujer cuando tiempo fuere, yo la pondré en parte donde no solamente vuestro corazón satisfecho sea, mas el suyo que tanto o por ventura más que él es culta y en dolor de esa misma llaga herido, y si esto no se hace, no vos la cobraréis ni yo creeré ser vuestras palabras de leal y honesto amor salidas.
El rey, que en voluntad estaba ya imprimida la permisión de Dios para que de eso se siguiese lo que adelante oiréis, tomó la espada que cabe sí tenía y poniendo la diestra mano en la cruz dijo:
—Yo juro en esta cruz y espada con que la orden de caballería recibí, de hacer eso que vos, doncella, me pedís, cada que por vuestra señora Elisena demandado me fuere.
—Pues ahora holgad —dijo ella—, que yo cumpliré lo que dije.
Y partiéndose de él se tornó a su señora y contándole la que con el rey concertara, muy grande alegría en su ánimo puso, y abrazándola le dijo:
—Mi verdadera amiga, cuando veré yo la hora que en mis brazos tenga aquél que por señor me habéis dado.
—Yo os lo diré —dijo ella—: Ya sabéis, señora, cómo aquella cámara en que el rey Perión está tiene una puerta que a la huerta sale, por donde vuestro padre algunas veces sale a recrear, que con las cortinas ahora cubierta está, de que yo la llave tengo; pues cuando el rey de allí salga yo la abriré y siendo tan noche que los del palacio sosieguen, por allí podremos entrar sin que de ninguno sentidas seamos, y cuando sazón sea salir yo os llamaré y tornaré a vuestra cama.
Elisena, que esto oyó, fue atónita de placer que no pudo hablar y tornándose en sí díjole:
—Mi amiga, en vos dejo toda mi hacienda, mas ¿cómo se hará lo que decís, que mi padre está dentro en la cámara con el rey Perión, y si lo sintiese seríamos todos en gran peligro?.
—Eso —dijo la doncella—, dejad a mí que yo lo remediaré.
Con esto se partieron de su habla y pasaron aquel día los reyes y la reina y la infanta Elisena en su comer y cenar como antes, y cuando fue noche. Darioleta apartó al escudero del rey Perión y díjole:
—¡Ay, amigo, decidme si sois hombre hidalgo!.
—Sí soy —dijo él—, y aun hijo de caballero, mas ¿por qué me lo preguntáis?.
—Yo os lo diré —dijo ella—, porque querría saber de vos una cosa; ruégoos, por la fe que a Dios debéis y al rey vuestro señor, me la digáis.
—Por Santa María —dijo él—, toda cosa que yo supiese os diré, con tal que no sea en daño de mi señor.
—Eso os otorgo yo —dijo la doncella—, que ni os preguntaré en daño suyo, ni vos tendríais razón de que me lo decís, mas lo que yo quiero saber es que me digáis cuál es la doncella que vuestro señor ama de extremado amor.
—Mi señor —dijo él—, ama a todas en general, mas cierto no le conozco ninguna que él ame de la guisa que decís.
En esto hablando, llegó el rey Garinter donde ellos estaban hablando y vio a Darioleta con el escudero y llamándola le dijo:
—Tú, ¿qué tienes que hablar con el escudero del rey?.
—Por Dios, señor, yo os lo diré, él me llamó y me dijo que su señor ha por costumbre de dormir solo y cierto que siente mucho empacho con vuestra compaña.
El rey se partió de ella y fuese al rey Perión y díjole:
—Mi señor, yo tengo muchas cosas de librar en mi hacienda y levántome a la hora de los maitines, y por vos no dar enojo, tengo por bien que quedéis solo en la cámara.
El rey Perión le dijo:
—Haced, señor, en ello como os más pluguiere.
—Así place a mí, dijo él. Entonces conoció él que la doncella le dijera verdad y mandó a sus reposteros que luego sacasen su cama de la cámara del rey Perión. Cuando Darioleta vio que así en efecto viniera lo que deseaba, fuese a Elisena, su señora, y contóselo todo como pasara.
—Amiga, señora —dijo ella—: ahora creo, pues, que Dios así lo endereza, que esto que, al presente, yerro parece, adelante será algún servicio suyo.
—Decidme lo que haremos, que la gran alegría que tengo me quita gran parte del juicio.
—Señora —dijo la doncella—, hagamos esta noche lo que concertado está, que la puerta de la cámara que os dije que ya la tengo abierta.
—Pues a vos dejo el cargo de me llevar cuándo tiempo fuere.
Así estuvieron ellas hasta que todos se fueron a dormir.




Léanlo  completo porque de la lectura sera la evaluación 

lunes, 30 de abril de 2012

Características de Alocución a la Poesía 


                                                         Estilo clásico formal
Revaloriza a la naturaleza
Enumerativo
Objetivo
Intención didáctica
Decantación  del lenguaje

Alocución a la Poesía tiene dos temas fundamentales que son :

La primera parte exalta a la naturaleza  a igual que en Silva a la Agricultura
La segunda es una epopeya de la gesta independentista, exalta el patriotismo, esta dedicada a glorificar a los libertadores .


Silva a la  Agricultura de la Zona Tórrida 

Este poema  es una  exaltación a la agricultura de la zona tórrida , presenta:
Contraposición entre campo y ciudad
La vida sin sentido de las ciudades, frente a la trascendencia de la vida del agricultor
Repudio a la fastuosidad de la ciudad
Posee abundantes imágenes sensoriales, metáforas etc.



Silva a la Agricultura
Temas
Descubrimiento de América   
                                                    Estancia de cinco versos   Invocación inicial
                                       •Estancia de 12 versos   Panorama de América
                                       •Estancia de  46 versos   Análisis lírico del paisaje
 Colonización de América
                                      •Estancia de 69 versos         •Elogio al Campo
                                      •Estancia de 69 versos         Exaltación a la Libertad
                                      •Estancia de 67 versos           Alabanza al trabajo
Independencia de América
                                       •Estancia de  82 versos            Canto a la Paz
                                        •Estancia de 23 versos            Invocación Final


viernes, 27 de abril de 2012

Imágenes arte egipcio y Mesopotamico





Toro Alado de Korsabad


Zigurat

Estela de Hammurabí

Estatua sedente de Gudea, Rey de Lagash

Estatua Mespotámica de alabastro


Estela Mesopotámica de Naram Sin







EGIPTO





Templo de Karnak

Anubis

Colosos Sedentes

Pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos

Mascara Mortuoria de Tut Ank Amón 





Pintura Egipcia



Escriba sentado








El arte de las primeras civilizaciones Mesopotamia y Egipto


Durante aproximadamente 3000 años, en la región conocida como “creciente fértil” que es una amplia zona que va de la desembocadura de los ríos Tigris y Éufrates, al curso del río Nilo, pasando por la región este de Turquía, la isla de Chipre y toda la fachada mediterránea de Siria y Palestina…se sucedieron culturas diversas pero la “civilización”, la cultura urbana acabó instalándose definitivamente para lo que luego sería “occidente”.  Su influencia sobre otras culturas mediterráneas que iban surgiendo es fundamental e innegable.
En esta región también había aparecido tempranamente el Neolítico y la utilización de los metales: fue un foco de evolución cultural permanente.  Acaso una sobreexplotación agrícola fuerte acompañada de sobrepoblación empujó a “emigrar” pero también a “ocupar” otros territorios con recursos.
El comercio vivió un temprano inicio y un gran desarrollo: caravanas, por mar, en la misma ciudad y con el campo circundante. Y de esa forma se expandía la cultura también.  Las sociedades son tempranamente complejas y jerarquizadas. Esas jerarquías incluyen el uso clasista del poder del Estado mediante el ejército, la burocracia administrativa y la iglesia: la administración de los cultos. Por debajo queda una amplísima categoría de trabajadores y campesinos.  Y más abajo, los esclavos, en número creciente.

·         Mesopotamia  
 Entre los ríos Tigris y Éufrates, se crearon ciudades que, hacia el 2800 AC comenzaron a expandirse unas a costa de las otras. • En Mesopotamia aparece la escritura y la relación religión / poder político tendrá una formulación particular, diferente de lo que se verá  en Egipto. Ahí nacerán, también, las grandes religiones, con Abraham como patriarca. El arte mesopotámico es poco conocido y nos quedan escasos restos para la entidad que tuvieron sus culturas Los mesopotámicos diseñaron “ciudades” por lo que aquí nació el urbanismo.  La escasez de piedra, empujó a “inventar” materiales: el ladrillo y el adobe. Con ladrillos se crearon los primeros arcos y bóvedas.  La piedra, utilizada en “estelas” y para tallas fue muy escasa
Arquitectura: El zigurat. Es el templo en torno al que se organiza la ciudad. En realidad, se diría que la ciudad es una “ciudad-templo”  Es una torre escalonada, de planta cuadrada o rectangular. Las pareces están ligeramente inclinadas hacia adentro y podía llegar hasta las 7 plantas (se dice del babilónico: la “torre de babel”)  Consta de escalinatas para subir a las terrazas superiores… o para que “bajase” la divinidad. Y es que en el zigurat no se celebran ceremonias, es la morada del dios. Ahí sólo hay sacerdotes.  Se conocen más de una treintena por toda Mesopotamia
Escultura: La escultura en Mesopotamia cumple una función ornamental y de exaltación del poder.  Hay escultura exenta, pero sobre todo relieves. Los materiales son la arcilla, la piedra y la cerámica vidriada.  Las características: rigidez y estatismo: esculturas “bloque”;  representaciones de perfil;  nulo naturalismo, si bien se puede alcanzar cierto realismo expresivo con los animales
Egipto
En Egipto se desarrolló una idea del “más allá” muy particular, lo que llevó a un culto a los muertos muy complejo, que incluye la creencia en la vida después de la muerte.  Será también el primer lugar donde aparezca un “monoteísmo” de Estado, si bien por poco tiempo, pero que influirá en el “primer” monoteísmo duradero, el judaísmo.
 El arte egipcio que nos ha llegado y conocemos más son monumentos funerarios.  La arquitectura mortuoria daba cobijo eterno al difunto.  La escultura y la pintura proporcionaban a su parte física los placeres debidos para toda la eternidad.
  El arte egipcio, por tanto, es un arte “práctico” y el sentido estético es lo de menos: así, apenas hay cambios en lo formal durante los 3.000 años.  Sólo durante un corto tiempo, en medio de cambios revolucionarios en lo religioso… cambió el canon para volver al “estilo” habitual una generación después.
 La arquitectura: Monumentos funerarios:  La Mastaba  La Pirámide  El Hipogeo  El templo
   Las mastabas se situaban en la zona que está más elevada en la orilla izquierda del Nilo (occidente), por donde se pone el sol …  La mastaba se parece a una “casa” cubierta de terraza y con las paredes -de piedra o ladrillo (las casas eran de adobe)- achaflanadas hacia adentro, lo que da imagen de un “tronco” de pirámide, si bien mucho más ancho que alto.
  En el interior hay una cámara donde está la estatua del difunto y con una “puerta falsa” que comunicaría el mundo de los vivos y el de los muertos, y que se orienta al Este. Allí se ponían las ofrendas. – Tras la falsa puerta (sellado, pues) se accedía a un pozo excavado en la roca del subsuelo donde estaba la cámara sepulcral.
  La mastaba fue el primer enterramiento del faraón. Pero pronto pasó a serlo de los altos dignatarios… cuando el faraón pasó a un monumento más grandioso, la pirámide.
 La pirámide es un elemento, el más destacado de todo un complejo funerario: La pirámide, a modo de “túmulo” y que acoge el sarcófago del faraón;  el templo funerario donde sacerdotes y descendientes directos honrarían luego al faraón como divinidad. Está siempre al lado este y adosado;  la gran avenida ceremonial por donde llegaría la procesión;  y el templo para el culto popular.
 La pirámide está construida como un túmulo que se eleva hacia el cielo con una inclinación de las paredes de unos 51º.  Es de base cuadrada y con una perfecta orientación hacia los cuatro puntos cardinales. – Está construida con enormes bloques de piedra de varias toneladas.  El interior contiene pasadizos laberínticos y la cámara mortuoria.  Después del 1.500 AC. dejaron de hacerse.
 El hipogeo. Después del 1.500 AC (XVIII dinastía) en vez de pirámides se excava en la roca la monumental tumba del faraón.  La estructura es la misma que en los otros edificios funerarios: salas, corredores y un templo añadido.
 El templo. Las partes del templo son: avenida procesional, que culmina en los obeliscos Pilono o fachada: un módulo cual arco triunfal.  Patio descubierto y rodeado por una doble fila de columnas. Es donde se celebran los sacrificios y el lugar adonde pueden llegar los “profanos”.  Sala hipóstila: cubierta u también con una doble hilera de columnas.  Santasanctorum es una sala más estrecha, baja y al fondo: alberga la imagen de la divinidad y sólo acceden a ella el sumo sacerdote y el faraón. A medida que se avanza hacia el final, baja el techo y sube el suelo. También disminuye la iluminación pues sólo entra por las celosías en el desnivel de la terraza de cubierta, por lo que es muy escasa en la última sala que queda en penumbra.  En el templo egipcio “reside” la divinidad y las divinidades menores. También se le practica el culto y se le ofrecen sacrificios.
La escultura: –la creencia de que era posible asegurar la vida del difunto en el más allá al conservar su presencia física (el cuerpo embalsamado) y una imagen suya con los ojos bien abiertos se fundamentaba en que así el hálito vital (el ka) revivía en esa imagen (no confundir con “alma”)  A las esculturas, además, se sumaban ofrendas y se hacían pinturas que recreaban la vida y familia (y nombres, hazañas …) del difunto.
Como su función es práctica, no se buscan ni el movimiento, ni la belleza ni siquiera la veracidad realista pues se trata de captar el Ka.  El lenguaje es, pues, convencional: idealismo  hieratismo  rigidez  frontalidad  geometrismo  rostro inexpresivo y grandes ojos almendrados.
La pintura: La técnica más utilizada es el temple  Predomina la línea delimitando los contornos que luego llena el color plano pero rico en cromatismo.  Composición equilibrada pero poco naturalista.  Frontalidad: el pecho, los brazos y el ojo, pero el perfil para la cara y las piernas. – Para la pintura de animales, plantas y otros objetos, hay un realismo bastante marcado.  En la pintura humana también busca capta el Ka. Es en las tumbas donde más encontramos.
Si bien hay pintura desde el principio, con las primeras dinastías, es en el Imperio Nuevo, con las dinastías XVIII a XX cuando la pintura es más frecuente y vive un tiempo de esplendor.


LAS ORACIONES SUBORDINADAS


Las proposiciones subordinadas desempeñan una función dentro de la proposición principal.
Me gusta que llueva mucho
Quiero que me compren un coche
      
Existen tres clases de subordinadas según realicen la función de un sustantivo, un adjetivo o un adverbio.
Me agrada que te esfuerces tanto  (tu esfuerzo)  sustantiva
Tengo un compañero que trabaja mucho (muy trabajador)  adjetiva
Llegaron cuando habíamos terminado la cena (tarde)  adverbial de tiempo


Subordinadas sustantivas

En la oración desempeñan funciones propias de un sintagma nominal: sujeto, CD, suplemento, etc. El nexo más frecuente es la conjunción  que, también “si” en oraciones con significado disyuntivo (Dime si vienes o vas), dubitativo (Me pregunto si estará en sus cabales), interrogativo (No sé si me estás escuchando). También pueden ir yuxtapuestas –sin nexo- con adverbios o pronombres interrogativos (interrogativas indirectas).  No sé dónde lo puse, dime quién te lo ha dado.
Además de trabajar con el sí y con qué , también usan cómo, cuándo etc.

Subordinadas adjetivas

Realizan la función de los adjetivos. Complementan a un sustantivo de la  proposición principal al que llamamos antecedente.
Adoptaré al niño que me sonríe
Se unen a éste por medio de:
- Pronombres relativos: que, quien, el cual, la cual y sus plurales.
- Adjetivos relativo- posesivos: cuyo, cuyas…

Subordinadas adverbiales

Las subordinadas adverbiales desempeñan la función del adverbio. Se distinguen dos tipos: subordinas adverbiales propias y subordinadas adverbiales impropias.
 Las subordinadas adverbiales propias  son las que pueden ser sustituidas por adverbios de lugar, tiempo y modo. También llamadas circunstanciales, pueden ser:
De lugar: nexo donde, a veces precedido de preposición. Dirigió su mirada a donde se oían gritos.
De tiempo: nexos cuando, apenas, mientras, etc. Llegué cuando dejaba de llover.
De modo: nexos como, según. Lo hice como supe.
 Las subordinadas adverbiales impropias son las que no se pueden sustituir por adverbios. Existen varias clases:
Causales: nexos porque, pues, puesto que, ya que, como (verbo en indicativo), etc. Lo compré porque me gustaba mucho.
Consecutivas: nexos  tanto…que, por tanto, por consiguiente, luego, así es que, etc. Pienso, luego existo. Es tan alto que no cabe por la puerta.
Condicionales: nexos si, como (verbo en subjuntivo), con tal que, etc. La proposición subordinada recibe  el nombre de prótasis y  la principal, de apódosis.  Si quieres estudiar medicina, tendrás que sacar buena nota.
Concesivas: nexos aunque, a pesar de que, aun cuando. Aunque no quiera iré a la fiesta.
Comparativas: nexos más…que, menos…que, tan…como, etc. Me gusta más el jamón que la langosta.
Finales: nexos para que, a que, a fin de que, etc. Vengo a que me paguen.

jueves, 12 de abril de 2012



Alocución  a la poesía




Divina poesía,
tú, de la soledad habitadora,
a consultar tus cantos enseñada
con el silencio de la selva umbría;
tú, a quien la verde gruta fue morada,
y el eco de los montes compañía;
tiempo es que dejes ya la culta Europa,
que tu nativa rustiquez desama,
y dirijas el vuelo adonde te abre
el mundo de Colón su grande escena.
También propicio allí respeta el cielo
la simple verde rama
con que al valor coronas;
también allí la florecida vega,
el bosque enmarañado, el sesgo río,
colores mil a tus pinceles brinda;
y céfiro revuelto entre las rosas;
y fúlgidas estrellas
tachonan la carroza de la noche;
y el Rey del cielo, entre cortinas bellas
de nacaradas nubes, se levanta,
y la avecilla en no aprendidos tonos
con dulce pico endechas de amor canta.
    


¿Qué a ti, silvestre ninfa, son las pompas
de dorados alcázares reales?
¿A tributar también irás con ellos,
en medio de la turba cortesana,
el torpe incienso de servil lisonja?
No tal te vieron tus más bellos días
cuando en la infancia de la gente humana,
maestra de los pueblos y los reyes,
cantaste al mundo las primeras leyes.
No te detenga, ¡oh diosa!,
esta región de luz y de miseria,
en donde tu ambiciosa
rival Filosofía,
que la virtud a cálculo somete,
de los mortales te ha usurpado el culto;
donde la coronada hidra amenaza
traer de nuevo al pensamiento esclavo
la antigua noche de barbarie y crimen;
donde la libertad, vano delirio,
fe la servilidad, grandeza el fasto,
la corrupción cultura se apellida:
descuelga de la encina carcomida
tu dulce lira de oro, con que un tiempo
los prados y las flores, el susurro
de la floresta opaca, el apacible
murmurar del arroyo transparente,
las gracias atractivas
de natura inocente
a los hombres cantaste embelesados;
y sobre el vasto Atlántico tendiendo
las vigorosas alas, a otro cielo,
a otro mundo, a otras gentes te encamina,
do viste aún su primitivo traje
la tierra, al hombre sometida apenas;
y las riquezas de los climas todos,
América, del sol joven esposa,
del antiguo océano hija postrera
en su seno feraz cría y esmera.



Observación  :  en  la  poesía  original  no  se  usaba  la  y  griega  sino  la  i  latina 

CANTAR ·3 

LA AFRENTA DE CORPES 


Ya se marchan de Ansarera los infantes de Carrión,
de día y de noche andan, no se dan descanso, no,
dejan a la izquierda Atienza, un fortísimo peñón,
ya la gran sierra de Miedes detrás de ellos se quedó
y por esos montes Claros cabalgan más y mejor.
A un lado dejan a Griza, la que Álamos pobló,
y las cuevas donde a Elfa este Álamos encerró.
San Esteban de Gormaz allá a la diestra se vio.
En el robledal de Corpes entraron los de Carrión,
las ramas tocan las nubes, muy altos los montes son
y muchas bestias feroces rondaban alrededor.
Con una fuente se encuentran y un pradillo de verdor.
Mandaron plantar las tiendas los infantes de Carrión
y esa noche en aquel sitio todo el mundo descansó.
Con sus mujeres en brazos señas les dieron de amor.
¡Pero qué mal se lo cumplen en cuanto que sale el sol!
Mandan cargar las acémilas con su rica cargazón,
mandan plegar esa tienda que anoche los albergó.
Sigan todos adelante, que luego irán ellos dos:
esto es lo que mandaron los infantes de Carrión.
No se quede nadie atrás, sea mujer o varón,
menos las esposas de ellos, doña Elvira y doña Sol,
porque quieren solazarse con ellas a su sabor.
Quédanse solos los cuatro, todo el mundo se marchó.
Tanta maldad meditaron los infantes de Carrión.
"Escuchadnos bien, esposas, doña Elvira y doña Sol:
vais a ser escarnecidas en estos montes las dos,
nos marcharemos dejándoos aquí a vosotras, y no
tendréis parte en nuestras tierras del condado de Carrión.
Luego con estas noticias irán al Campeador
y quedaremos vengados por aquello del león."
Allí los mantos y pieles les quitaron a las dos,
sólo camisa y brial sobre el cuerpo les quedó.
Espuelas llevan calzadas los traidores de Carrión,
cogen en las manos cinchas que fuertes y duras son.
Cuando esto vieron las damas así hablaba doña Sol:
"Vos, don Diego y don Fernando, os lo rogamos por Dios,
sendas espadas tenéis de buen filo tajador,
de nombre las dos espadas, Colada y Tizona, son.
Cortadnos ya las cabezas, seamos mártires las dos,
así moros y cristianos siempre hablarán de esta acción,
que esto que hacéis con nosotras no lo merecemos, no.
No hagáis esta mala hazaña, por Cristo nuestro Señor,
si nos ultrajáis caerá la vergüenza sobre vos,
y en juicio o en corte han de pediros la razón."
Las damas mucho rogaron, mas de nada les sirvió;
empezaron a azotarlas los infantes de Carrión,
con las cinchas corredizas les pegan sin compasión,
hiérenlas con las espuelas donde sientan mas dolor,
y les rasgan las camisas y las carnes a las dos,
sobre las telas de seda limpia la sangre asomó.
Las hijas del Cid lo sienten en lo hondo del corazón.
¡Oh, qué ventura tan grande si quisiera el Creador
que asomase por allí Mío Cid Campeador!
Desfallecidas se quedan, tan fuertes los golpes son,
los briales y camisas mucha sangre los cubrió.
Bien se hartaron de pegar los infantes de Carrión,
esforzándose por ver quién les pegaba mejor.
Ya no podían hablar doña Elvira y doña Sol.

Lleváronse los infantes los mantos y pieles finas
y desmayadas las dejan, en briales y camisas,
entre las aves del monte y tantas fieras malignas.
Por muertas se las dejaron, por muertas, que no por vivas.
¡Qué suerte si ahora asomase el Campeador Ruy Díaz!