lunes, 21 de mayo de 2012


FÁBULA DEL RATÓN


Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Pensó, ¿qué tipo de comida podía haber allí? Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una trampa para ratones.

Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: -¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa! La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo: - Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda. El ratón fue hasta el cordero y le dice: - ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera! - Discúlpeme Sr. Ratón, mas no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones. El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: - Pero acaso, ¿estoy en peligro? Pienso que no dijo la vaca.

Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero. Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una serpiente venenosa. La serpiente veloz picó a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre alta.

Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien con fiebre, nada mejor que una nutritiva sopa. El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarios el granjero mató el cordero. La mujer no mejoró y acabó muriendo. El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

MORALEJA: La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no te afecta no es tuyo y no le prestas atención, piénsalo dos veces...

"El que no vive para servir, no sirve para vivir".
"El mundo no anda mal por la maldad de los malos, sino por la apatía de los "buenos"

jueves, 17 de mayo de 2012


Vuelta a la patria 

El poema “Vuelta a la Patria” es la producción lírica más conocida y famosa del poeta venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde; fue publicado por primera vez en el libro Estrofas que el poeta editó en Nueva York en 1877. Según investigaciones realizadas por el crítico Santiago Key Ayala, el poeta concibió este poema en 1876 en su segundo retorno a Venezuela, motivado por la muerte de su madre. Dicho viaje fue realizado navegando hacia Puerto Cabello y no hacia La Guaira, como muchos suponían, por lo tanto el poeta no tenía por delante el paisaje que le servía de inspiración en ese momento. Key Ayala agrega que el poeta soñaba que iba hacia La Guaira. Esto explica el porqué el paisaje descrito en la primera parte del poema está como desdibujado, un poco apagado, con colores muy tenues, e íntimamente ligado a un estado remoto de felicidad asociado con el mundo de su infancia. El poema tiene cierta extensión y está estructurado en dos partes muy bien definidas por los motivos que la inspiran. La primera parte corresponde a un poema del amor a la patria; el poeta aparta las emociones más dolorosas y deja las más dulces, los colores y las formas más livianas. La segunda parte tiene como motivo fundamental el dolor que el poeta padece por la pérdida de su madre, muerta durante la ausencia.

Estructura o partes del poema

El poema comienza cuando el poeta va de regreso y el barco se acerca a las riberas de Venezuela. Poco a poco los elementos del paisaje se van haciendo presentes y traen a su memoria los recuerdos más felices de su infancia. Una vez que pisa el suelo de la patria, emprende en coche el viaje de ascenso hacia la ciudad añorada y de nuevo las imágenes naturales son asociadas con los más alegres tiempos de su vida pasada. De pronto ese estado de ensimismamiento se ve interrumpido cuando el cochero le advierte la presencia de la ciudad. Entonces el poeta se emociona y siente un súbito deseo de apurar la marcha para entrar en contacto con los suyos, pero, al volver a la realidad, se da cuenta de que no tiene hogar y decide ir al cementerio donde lo aguarda la tumba de su madre. En medio de un estado doloroso, de angustia e inconformidad, concluye la primera parte de Vuelta a la Patria.

La segunda parte tiene las características de una elegía. El poeta va presentando los diferentes estados de ánimo que invaden su mente mientras se desahoga ante la tumba de la madre. Lentamente se le van agolpando los recuerdos como en una especie de dolorosa cadena que va desde la triste y última despedida que dio a su madre enferma, hasta el nuevo retorno a la Patria, después de haber sido golpeado por los rigores del destierro. Luego, ya al final de su discurso lírico, se conforma ante la pérdida irreparable, reafirma su amor filial y anuncia su decisión de enfrentarse de nuevo con la vida hasta que lo sorprenda la muerte.


Poema Flor

En 1883 muere su hija Flor en forma inesperada. Conmovido por ese inmenso dolor escribe el poema Flor y además el poema Gloria in Excelsis.
 ¿El dolor de la muerte es real o esperamos el consuelo eterno?



El poema "Flor"  tiene como inspiración a su hija bautizada con el mismo nombre.
Flor (1883). Es uno de los más  grandes poemas de Pérez Bonalde es el canto elegíaco que escribe bajo el terrible impacto que le produce la muerte de su hija Flor.Se enfrenta a Dios al no comprender cómo pudo haber sido herida de muerte una criatura que apenas abría los ojos a la vida. Es el dolor máximo, la suprema rebelión de los poetas satánicos, que en Pérez Bonalde es la culminación trágica de una existencia destrozada por el hado:
Señor, ¿existes? ¿Es cierto que eres
consuelo y premio de los que gimen,
que en tu justicia tan sólo hieres
al seno impuro y al torvo crimen?
Responde entonces: ¿Por qué la heriste?
¿Cuál fue la culpa de su alma triste?
¿Cuál fue la mancha de su inocencia?
¡Señor, respóndeme en la conciencias!
¡Sólo del alma sale, un gemido
de angustia y rabia, y el pecho, en tanto
por mano oculta de muerte herido,
se baña en sangre, se ahoga en llanto.
II parte del poema!
La describe como una hermosa flor que  lejos de marchitarse  florece en la soledad. Finalmente expresa su dolor ante la muerta de esta.
Flor se llamaba: flor era ella,
flor de los valles en una palma,
flor de los cielos en una estrella,
flor de mi vida, flor de mi alma.

Era más suave que blando aroma;
era más pura que albor de luna,
y más amante que una paloma,
y más querida que la fortuna.

Eran sus ojos luz de mi idea;
su frente, lecho de mis amores;
sus besos eran dulzura hiblea,
y sus brazos, collar de flores.
I parte del poema
A lo  largo de todo el poema observamos se manera muy clara el inmenso dolor que  el autor manifiesta y el desconsuele que este siente.
También pudimos ver la manera como se Introduce aspectos de su vida lo que se denomina Como autobiográfico.

I

Flor se llamaba: flor era ella,
flor de los valles en una palma,
flor de los cielos en una estrella,
flor de mi vida, flor de mi alma.
Era más suave que blando aroma;
era más pura que albor de luna,
y más amante que una paloma,
y más querida que la fortuna.
Eran sus ojos luz de mi idea;
su frente, lecho de mis amores;
sus besos eran dulzura hiblea,
y sus brazos, collar de flores.
Era al dormirse tarde serena;
al despertarse, rayo del alba;
cuando lloraba, limbo de pena,
y sus abrazos, collar de flores.
Era al dormirse tarde serena;
al despertarse, rayo del alba;
cuando lloraba, limbo de pena;
cuando reía, cielo que salva.
La de los héroes ansiada palma,
de los que sufren, el bien no visto,
la gloria misma que sueña el alma
de los que esperan en Jesucristo.
Era a mis ojos condena odiosa
si comparada con la alegría,
de ser el vaso de aquella rosa,
de ser el padre de la hija mía.


Cuando en la tarde tornaba al nido
de mis amores, cansado y triste,
con el inquieto cerebro herido
por esta duda de cuanto existe.
Su madre tierna me recibía;
con ella en brazos, yo la besaba…
. ¡Y entonces… todo lo comprendía
y al Dios sentido todo lo fiaba!…
¿Que el mal impera? ¡Delirio craso!
¿Que hay hechos ruines? ¡Error profundo!
¿No estaba en ella mirando acaso
la ley suprema que rige al mundo?
¡Ah, cómo ciega la dicha al hombre!
¡Cómo se olvida que es rey el duelo,
que hay desventuras sin fin ni nombre
que hacen los puños alzar al cielo!…
¡Señor!, ¿existes? ¿Es cierto que eres
consuelo y premio de los que gimen,
que en tu justicia tan sólo hieres
al seno impuro y al torvo crimen?
Responde, entonces: ¿por qué la heriste?
¿Cuál fue la mancha de su inocencia?
¿Cuál fue la culpa de su alma triste?


¡Señor!, respóndeme en la conciencia.
Alta la llevo siempre, y abierta,
que en ella negro nada se esconde;
la mano firme llevo a su puerta,
inquiero… y ¡nada, nada responde!
Sólo del alma sale un gemido
de angustia y rabia, y el pecho, en tanto,
por mano oculta de muerte herido,
se baña en sangre, se ahoga en llanto.
Y en torno sigue la impía calma
de este misterio que llaman vida,
y en tierra yace la flor de mi alma
¡y al lado suyo mi fe vencida!


II


¡Allí está! Blanca, blanca,
como la nieve virgen que el potente
viento del Norte de la cumbre arranca;
como el lirio que troncha mano impía
orillas de la fuente
que en reflejar su albura se engreía.
¡Allí está!… La suave
primavera pasó; pasó el verano,
y la estación poética en que el ave
y las hojas se van; retornó el cano,
pálido invierno, con su alegre arreo
de fiestas y niños, y aún la veo
y la veré por siempre… Allí está…, fría
entre rosas tendida, como ella
blancas y puras y en botón cortadas
al despuntar el día…


¡Ay! En la hora aquella,
¿;dónde estaban las hadas
protectoras del niño
que no vinieron con la clara estrella
de su vara de armiño
a tocar en la frente a la hija mía,
a devolver la luz a aquellos ojos
y a arrancar de mi pecho los abrojos
de esta inmensa agonía,
de este dolor eterno, de esta angustia
infinita, fatal, inmensurable;
de este mal implacable,
que deja el alma mustia
para siempre jamás, que nada alcanza
a mitigar en este mundo incierto?
¡Nada! Ni la esperanza
ni la fe del creyente
en la ribera nueva,
en el divino puerto
donde la barca que las almas lleva,
habrá de anclar un día;
ni el bálsamo clemente
de la grave, inmortal filosofía;
ni tú misma, doliente
inspiración, divina poesía,
que esta arpa de lágrimas me entregas
para entornar el salmo de mi duelo…
Tú misma, no, no llegas
a calmar mi dolor…
¡Abrase el cielo!
¡Desgájese la gloria en rayos de oro
sobre mi frente…, y desdeñosa, altiva,
de su mal sin consuelo
al celestial tesoro
el alma mía cerrará su puerta;
que ni aquí ni allá arriba,
en la región abierta
de la infinita bóveda estrellada,
nada hay más grande, nada
más grande que el amor de mi hija viva,
¡más grande que el dolor de mi hja muerta!


Biografía de Pérez Bonalde 


Nació en Caracas el 30 de enero de 1846. Fue Bautizado en la la Iglesia de la Parroquia Santa Rosalía. Hijo legitimo de Juan Antonio Pérez Bonalde y de Gregoria Pereyra. Su padre fue un destacado miembro militante del partido Liberal. Llego a ser Senador y Presidente del Senado y desempeño el cargo de Ministro en uno de los gabinetes . Debido a la agitada vida política que sufre el país Juan Antonio Pérez Bonalde, padre, decide irse y establecerse con toda la familia en Puerto Rico. Allí transcurre parte de su infancia y su adolescencia, también allí tomo cuerpo su vocación poética. Entre las amistades que cultiva por entonces dos nombres van a perdurar en su memoria y en su cariño. Uno es el también poeta portorriqueño José Gautier Benítez; otro caraqueño, Alfredo Esteller, también desterrado como él. Pérez Bonalde recordará más tarde estando en Nueva York, a estos dos amigos en su poema “Los Tres”. Las mejores horas de la vida en los años de la infancia y de la adolescencia son los que pasa en Puerto Rico. Su estudio de los idiomas y la facilidad que tiene para ellos le hace dominar en breve tiempo el inglés, el alemán, el francés, el italiano y el portugués entre las lenguas vivas. El griego y el latín entre las muertas. Estos magníficos conocimientos le permitirán traducir de obras de Poe, Heine, Shakespeare y Guerra Junqueiro, D’Abreu y Unhland, Herder y Lenau, Ferreira y Saint – Víctor son entre otros, autores de los cuales va a verter algunas obras al castellano.

Su padre recibe buenas noticias de la patria y se decide a regresar esto sucede en 1868. Tiene apenas 22 años e interviene en actividades y campañas públicas. Su actividad en el campo político va a ser breve. No estaba el país, entonces apto para la controversia pública, fecunda, de los partidos políticos. Y al idealista que en él se manifestaba, con sus anhelos de paz y tranquilidad colectivas, de libertad y progreso, de estabilidad política y de orden social verdadero, se oponía la realidad turbulenta de la patria. 

Su padre Juan Antonio Pérez Bonalde al regresar a Venezuela se mantiene alejado de las actividades políticas, y al poco tiempo muere a causa de una angina de pecho.

La guerra civil pronto vuelve a encenderse por todos los caminos de Venezuela. Guzmán Blanco hace su entrada triunfal en Caracas el 27 de abril de 1870. 

En una corrida de toros celebrada en Caracas fueron recitados unos versos satíricos del poeta en los cuales ridiculizaba a Guzmán Blanco. Este al identificarlo como autor de dichos versos le dio un plazo de ocho días para salir del país. Tenía 24 años apenas y va solo. Deja a su madre enferma y ya no la volverá a verla con vida.

Se va a Nueva York y consigue a los quince días trabajo en una empresa importante, Lahman & Kemp, que se dedica la venta de perfumes, de productos medicinales y de tocador. En el desempeño de su empleo viaja por gran parte del territorio norteamericano. Cuando no viaja se ocupa de la redacción de pubicidad comerciales de la casa para la cual trabaja, y en la elaboración del singular almanaque “Bristol” que produce la misma empresa.

Como agente de esta empresa viaja por Europa, Asia, África, él Caribe y también por el Brasil. Su trabajo no le impide leer y escribir lo que hace con gran entusiasmo. Es asiduo concurrente a la Biblioteca Pública donde años más tarde conocerá a su esposa. 

En las noches de ciertos días asiste en Nueva York a unas reuniones de hispanoamericanos que se celebran en el Salón Theiss. Es un lugar situado en la calle 14, donde tocan buena música y se bebe cerveza. Entre los asiduos asistentes a las tertulias que allí se hacen estaba José Martí, el gran patriota y poeta cubano, el combativo periodosta y político venezolano Nicanor Bolet Peraza, el colombino Santiago Pérez Triana y Juan de Dios Uribe. En 1875 se agregará al grupo el poeta Jacinto Gutiérrez Coll, Cónsul General de Venezuela en Nueva York.

La etapa más fecunda de creación se produce a medida que avanzan sus años de permanencia en Nueva York. Cuando no escribe su propia poesía, se dedica con verdadero entusiasmo a traducir aquellos poemas de autores extranjeros, en cuyas obras encuentra como un eco de su sensibilidad y de sus preferencias líricas. Estando en Nueva York recibe la noticia de la muerte de su madre lo que lo afecta profundamente a él y a su producción literaria.

Desde su llegada a Estados Unidos en 1870 y hasta 1876 se cumple una etapa muy agitada de su vida y de su creación. Un año más tarde en 1877, publicó sus primeros volúmenes de versos.

A mediados de 1976, Pérez Bonalde regresa a Venezuela. Durante la travesía que lo trae a la patria vuelve a su mente muchos recuerdos. En ese estado de ánimo es cuando empieza a escribir su imperecedero poema “Vuelta a la Patria” que es un canto patético y desgarrado por la patria que se vuelve a ver y por la memoria de su madre muerta.

Pérez Bonalde desembarca en Puerto Cabello. Allí lo espera un nutrido grupo de familiares y amigos.

Este segundo regreso a Venezuela es aún más corto que el primero. El presidente Alcántara muere el 30 de noviembre de ese año 1876. Guzmán Blanco vuelve asumir el mando de la república y Pérez Bonalde debe tomar de nuevo el camino del destierro. Vuelve a Nueva York, pasando primero por Puerto Rico. 

El año 1879 Pérez Bonalde se casa con la norteamericana Amanda Schoonmaker, a quien conoció en la Biblioteca Pública de Nueva York. Este no fue un matrimonio feliz. Eran comienzos de 1880 cuando nació su única hija Flor, ese mismo año publica su segundo libro de poesía “Ritmos”. A fines de 1883 casi sorpresivamente muere su hija Flor sumiéndolo en el más profundo desconsuelo. 

En el año 1884 viaja a Madrid para recibirse como Miembro Correspondiente en América de la Academia Española. Con tal carácter asiste a la sesión que esa institución realiza el 12 de junio de 1884.

Pérez Bonalde no deja de crear, termina y revisa una de sus obras fundamentales “El Cancionero” de Heine. Cuya primera edición fue publicada a fines de 1885. El poeta la dedico a Edward Kemp, factor principal de la firma Lahman & Kemp, quien generosamente costeó la publicación. La obra venía precedida por una carta de Menéndez y Pelayo y un prologo del notable crítico Juan Fastenrath.

Estaba terminando el año 1887 y se encontraba enfermo y debió ser recluido en un sanatorio. En este sitio pasara un año. Al salir de él desea regresar a Venezuela y es a comienzos de 1890 cuando lo hace. Guzmán Blanco ya no está en la escena pública pero la política sigue siendo un campo de batalla donde no parece haber tregua.

El prestigio de poeta hace surgir a su alrededor, desde el mismo momento de su llegada, un vivo sentimiento de simpatía. Cuando pisa tierra venezolana, se le prepara un cordial recibimiento. 

Meses después de su llegada, el Presidente Andueza Palacios desea distinguirlo con un cargo diplomático, pero su salud no se lo permite. Sus médicos le aconsejan instalarse en el litoral guaireño. Alli vive en la casa de su sobrina Carolina Tesdorpf de Vidal (1). Monseñor Manuel Gámez, dignísimo sacerdote que llevaba 17 años al frente de la Parroquia de La Guaira, es el sacerdote que le visita y le ayuda a bien morir. Allí va a sorprenderle la muerte, víctima de una parálisis total el 4 de octubre de 1892. Fue enterrado en el cementerio de Macuto. Dos días después las tropas del General Joaquín Crespo, encabezando la revolución legalista, empiezan a entrar a Caracas. 


(1) El nombre correcto es el que aquí se indica y no como aparece en las publicaciones que sirvieron de base para este resumen.
Tomado de Biografías Escolares Juan Antonio Pérez Bonalde” y de la “Rectificación de la Biografía de Pérez Bonalde” publicada por el Sacerdote Jesuita Pedro P. Barnola 

Material para 7-8 Cultura Castellano









Acá  están asignados  los tipos de títeres que deben  investigar para exponer, deben llevar imágenes de cada uno

jueves, 10 de mayo de 2012



 Arquitectura Romana

Mosaico Romano

 En arquitectura los romanos ganan en dinamismo. Del estatismo de la adintelada griega pasan al movimiento del arco, la bóveda y la cúpula. Ellos son, además, los primeros que combinan en una sola fachada los dos sistemas creando el sistema mixto. También es una arquitectura más funcional. Se acabaron los caprichos artísticos. Ahora deben ser bellos paro ante todo deben servir al Estado. Ellos innovan muchísimo, crean el eje de simetría horizontal en el edificio (por partes o bandas), crean la planta basilical, el ábside que prolonga la nave central.


Frente a una arquitectura abrumadoramente religiosa como era la griega, la romana es mucho más civil y militar. Si los griegos son urbanistas más que arquitectos, los romanos más que arquitectos son ingenieros

 Emplean los materiales más baratos y sólidos:  el ladrillo, el hormigón,  el sillar cuando hace falta, etc.  El hormigón o mortero lo fabricaban con cal como base de unión y cantos rodados o grava.
El resultado era un material fuerte y barato. El exterior de estos muros podía ir revestido con placas de
piedra o mármol para darle más vistosidad.
      Los romanos construían empleando cuatro sistemas de aparejo a los cuales les dieron nombres:
·1.- Opus reticulatum: es sólo revestimiento a base de teselas escuadradas
·2.- Opus Testaceum o latericium: son ladrillos a soga y tizón
·3.- Opus incertum: bloques de piedra irregulares con sillar sólo en las esquinas
· 4.- Opus cuadratum: bloques paralelepípedos unidos con mortero.


En arcos sólo emplearán el de medio punto y en cuanto techumbres usan la adintelada pero también la  bóveda de cañón, la de arista y la cúpula semiesférica o de media naranja. En cuanto a los soportes los romanos copian el concepto de orden arquitectónico de los griegos y de hecho utilizarán los tres órdenes
griegos pero con plena libertad: alargando sus proporciones, superponiendo los diferentes órdenes en las plantas de un mismo edificio, etc. Sin embargo ellos crean dos órdenes que son propiamente suyos: el orden toscano y el compuesto.

 El orden toscano es de origen etrusco, los cuales lo habían copiado de los Dorios, por eso no es más que una simplificación del Dórico. La columna tiene basa simple y el fuste es liso y un poco más largo.  Lo demás es igual.


Utilizaron mucho el corintio helenístico porque era el que tenía más presencia, el más rimbombante pero pronto crearon ellos mismos un  orden compuesto similar al corintio: es una combinación de volutas jónicas y hojas de acanto corintias


El Foro  
Era el centro urbano, religioso, político y comercial. Alrededor de él se encontraban los templos, las basílicas civiles (no cristianas), el Senado, las tiendas, las bibliotecas. Normalmente era una plaza enlosada, rodeada de pórticos y decorada con efigies de emperadores. Era el centro  cívico puesto que era lugar
frecuente de reunión, allí se situaban los predicadores, los oradores que se dirigían al público desde una tribuna, etc.


Las termas  
            Son los baños públicos que sirven también de lugar de reunión y conversación. Eran unas
instalaciones complejas, con salas de gimnasia, de vapor, de masajes, piscina de agua caliente o“caldarium”, calentada por conductos de aire caliente bajo el suelo, piscina de agua templada o “tepidarium”  y de agua fría o “frigidarium”. Los vestuarios o “apoditerium” estaban alrededor de cada sala. De la época republicana se conservan las termas dePompeya donde se aprecia el caldarium.



La Basílica  
Es un edificio propiamente romano, destinado a asuntos judiciales, es sede de los magistrados y
en él se celebraban los juicios, pero a la vez era un centro comercial. Su planta es rectangular con tres naves, una central más alta y dos laterales separadas por columnas. En su cabecera el ábside prolonga la planta central y es el lugar donde se colocaban los jueces. Sólo se aboveda  y se ilumina la central. Las
laterales llevan techo plano al interior. Al exterior la central lleva techumbre de doble vertiente y las laterales de una sola vertiente. Las naves laterales tienen un bajo techo  abierto a la nave central que se denomina tribuna. Este esquema de planta basilical pasará íntegro a la primitiva basílica paleocristiana a partir del Edicto de Milán en el 313 pero ya con fines religiosos

 El teatro

Deriva del griego aunque con innovaciones considerables. Los graderíos semicirculares o “cavea” se construían sobre galería abovedadas, no aprovechando el desnivel del terreno como en Grecia. Por lo tanto el teatro romano tiene fachada exterior y ésta tiene una estructura mixta, adintelación más arco y bóveda y con los tres órdenes en superposición de pisos.




El anfiteatro 
Es como un teatro doble, es decir, circular y cerrado, como una plaza de toros y de mayores dimensiones que el teatro. Se dedicaba a los espectáculos cruentos: lucha de gladiadores (los romanos eran unos
enamorados de la fuerza), luchas de fieras salvajes, sacrificios de ladrones o disidentes -cristianos- e incluso combates navales. Eran circulares o elípticos y la arena se separaba de la cavea por una  abalaustrada muy
alta. Bajo la cavea estaban las dependencias subterráneas de las que salían los gladiadores, las fieras, etc. En el exterior se repite la organización de fachada del teatro con dintel más arco y superposición de órdenes.








El circo  
Es el edificio más grande de todos. Tiene su raíz en el estadio griego. Se destinaba a las carreras de
cuadrigas y otros ejercicios atléticos. Su planta es rectangular alargada y los graderíos están en los dos
lados largos y en uno de los cortos que acaba en redondo. El otro lado corto es recto y en él se sitúan las cárceres o cuadras de salida para los carros. La pista de arena está dividida longitudinalmente por la espina, ornamentada con esculturas, obeliscos y el podium. En los extremos de esta espina es donde se situaban la meta y la salida. Los vencedores salían por la  Porta Triunfalis situada en el lado corto curvo. Debió ser
importante el Circus Maximus de Roma pero no ha llegado ninguno hasta nosotros.


El arco de triunfo  
Es una auténtica creación romana. Se localizaban en lugares estratégicos: en los foros, en los puentes para pasar por debajo de ellos, en las fronteras para delimitar territorios, sobre una vía pública importante o en lugares donde se había producido  algún hecho triunfal del personaje al que se dedicaba. Es un monumento estatalista que sirve para engrandecer al Imperio y a quienes le sirven.
 Hay varios tipos de arcos de triunfo: suelen ser de planta rectangular pero también los hay de planta cuadrada, con un sólo arco, con tres y el mayor más grande, con los tres iguales o, si es de planta cuadrada, con cuatro, uno en  cada fachada, con vanos abiertos encima de los arcos laterales o sin ellos.



La columna triunfal  
También se erige en conmemoración de hechos y personas y también es algo auténticamente  romano, sin precedente alguno. Son de grosor variable, normalmente marmóreas. Se levantan sobre un pedestal y
a veces tienen escaleras interiores para subir hasta la escultura que corona la columna. Suelen ir decoradas con relieves.


El acueducto
           Es una construcción  práctica y funcional pero bella a la vez. Servía para abastecer de agua a las ciudades.


El puente
          Es el resultado de una calzada sobre un puente. Las calzadas atravesaban todo el Imperio y cuando éstas debían atravesar un río los romanos no  dudaban en construir puentes enormes que a la vez que obras de ingeniería son también obras de arte




La pintura romana
 Gracias al enterramiento de Pompeya tenemos toda la pintura clasificada desde el siglo II hasta
el año 79 a.C. y así podemos distinguir cuatro estilos:
1. · Estilo de incrustación: paneles coloreados en amarillo y rojo que imitan la policromía del
mármol.
2. · Estilo arquitectónico: donde aparecen pintadas arquitecturas imaginarias que dejan ver
por sus  huecos paisajes en perspectiva.
3. · Estilo  ornamental: con decorados arquitectónicos de influencia egipcia. No son
construcciones sino decorados arquitectónicos, columnas, ventanas, figuras humanas y
paisaje.
4. · Estilo ilusionista: mezcla del arquitectónico y el ornamental con gran fantasía de formas y
colores.


El mosaico.
 Se utilizaba sobre todo para la decoración de pavimentos, paredes, fondos de piscinas, etc. De
temática variada, vegetal, animal, geométrica o histórica, se realizaba con dos técnicas diferentes:


1. · El opus tesellatum es la más frecuente y se forma a base de piedrecitas cúbicas o teselas
y de   varios colores. La tesela siempre tiene un color natural y están perfectamente
escuadradas.
2. · El  opus sectile son losetas irregulares pintadas una vez que se han colocado. Es un
sistema más  fácil y barato y tiene más posibilidades de cara a las composiciones difíciles,
pero se daba mucho menos.


El retrato  
Es capítulo aparte ya que los romanos lo cultivaron con especial esmero (cultura más individualista). A diferencia del griego, el romano es un retrato  realista, que resalta los rasgos individuales, sin omitir los defectos. Parte del retrato helenístico pero lo supera ampliamente. También influye el retrato realista etrusco pero, sobre todo,  en él se plasma el sentido objetivo, realista y positivista del romano.
 El retrato siempre iba policromado aunque quedan pocos restos de color. El origen de este afán  por el retrato quizá esté en las  Imagines Maiorum, máscaras de cera que solían  hacerse a los difuntos para
guardarse en el larario como  recuerdo y veneración a los antepasados. Era el positivo de un negativo real con lo que el parecido era absoluto.










Libro Primero Amadis de Gaula
Aquí comienza el Primer Libro del esforzado caballero Amadís, hijo del Rey Perión de Gaula y de la Reina Elisena
El cual fue corregido y enmendado por el honrado y virtuoso caballero Garci Rodríguez de Montalvo, regidor de la villa de Medina del Campo, y corrigióle de los antiguos originales que estaban corruptos y mal compuestos en antiguo estilo por falta de los diferentes y malos escritores, quitando muchas palabras superfluas, y poniendo otras de más pulido y elegante estilo tocantes a la caballería y actos de ella.
 No muchos años después de la Pasión de nuestro Redentor y Salvador Jesucristo, fue un rey muy cristiano en la pequeña Bretaña, por nombre llamado Garinter, el cual, siendo en la ley de la verdad de mucha devoción y buenas maneras acompañado. Este rey hubo dos hijas en una noble dueña su mujer, y la mayor casada con Languines, rey de Escocia, y fue llamada la dueña de la Guirnalda, porque el rey su marido nunca la consintió cubrir sus hermosos cabellos sino de una muy rica guirnalda, tanto era pagado de los ver; de quien fueron engendrados Agrajes y Mabilia, que así de uno como caballero y de ella como doncella en esta gran historia mucha mención se hace. La otra hija, que Elisena fue llamada, en gran cantidad mucho más hermosa que la primera fue; y comoquiera que de muy grandes príncipes en casamiento demandada fuese, nunca con ninguna de ellos casar le plugo, antes su retraimiento y santa vida dieron causa a que todos beata perdida la llamasen, considerando que persona de tan gran guisa, dotada de tanta hermosura, de tantos grandes por matrimonio demandada, no le era conveniente tal estilo de vida tomar. Pues este dicho rey Garinter siendo en asaz crecida edad, por dar descanso a su ánimo algunas veces a monte y a caza iba. Entre las cuales saliendo un día desde una villa suya que Alima se llamaba, siendo desviado de las armadas y de los cazadores andando por la floresta sus horas rezando, vio a su siniestra una brava batalla de un solo caballero que con dos se combatía, él conoció a los dos caballeros que sus vasallos eran, que por ser muy soberbios y de malas maneras y muy emparentados, muchos enojos de ellos había recibido. Mas aquél que con ellos se combatía no los pudo conocer y no se fiando, tanto en la bondad del uno que el miedo de los dos se quitase, apartándose de ellos la batalla miraba, en fin de la cual por mano de aquél de los dos fueron vencidos y muertos. Esto hecho el caballero se vino contra el rey y como solo lo viese, díjole:
—Buen hombre, ¿qué tierra es ésta, que así son los caballeros andantes salteados?.
El rey le dijo:
—No os maravilléis de eso, caballero, que así como en las otras tierras hay buenos caballeros y malos, así los hay en ésta, y esto que decís no solamente a muchos han hecho grandes males y desaguisados, mas aun al mismo rey su señor sin que de ellos justicia hacer pudiese; por ser muy emparentados han hecho enormes agravios y también por esta montaña tan espesa donde se acogían.
El caballero le dijo:
—Pues a ese rey que decís vengo yo a buscar de lejanas  tierras y le traigo nuevas de un su gran amigo, y si sabéis dónde hallarlo pueda ruégoos que me lo digáis.
El rey le dijo:
—Como quiera que acontezca no dejaré de os decir la verdad, sabed ciertamente que yo soy el rey que demandáis.
El caballero quitando el escudo y yelmo, y dándolo a su escudero lo fue a abrazar diciendo ser el rey Perión de Gaula que mucho le había deseado conocer. Mucho fueron alegres estos dos reyes en se haber así juntado, y hablando en muchas cosas se fueron a la parte donde los cazadores eran para se acoger a la villa, pero antes le sobrevino un ciervo que de las armadas muy cansado se colara, tras el cual los reyes ambos al más correr de sus caballos fueron pensando lo matar, mas de otra manera les acaeció, que saliendo de unas espesas matas un león delante de ellos al ciervo alcanzó y mató, habiéndole abierto con sus muy fuertes uñas, bravo y mal continente contra los reyes mostraba. Y como así el rey Perión le viese, dijo:
—Pues no estaréis tan sañudo que parte de la caza no nos dejéis.
Y tomando sus armas descendió del caballo, que adelante, espantado del fuerte león ir no quería, poniendo su escudo delante, la espada en la mano al león se fue, que las grandes voces que el rey Garinter le daba no lo pudieron estorbar. El león asimismo dejando la presa contra él se vino y juntándose ambos teniéndole el león debajo en punto de le matar, no perdiendo el rey su gran esfuerzo, hiriéndole con su espada por el vientre, lo hizo caer muerto ante sí, de que el rey Garinter mucho espantado entre sí decía:
—No sin causa tiene aquél fama del mejor caballero del mundo. Esto hecho, recogida toda la campaña hizo en dos palafrenes cargar el león y el ciervo y llevarlos a la villa con gran placer. Donde siendo de tal huésped la reina avisada, los palacios de grandes y ricos atavíos, y las mesas puestas hallaron; en la una más alta se sentaron los reyes y en la otra junto con ella, Elisena, su hija; y allí fueron servidos como en casa de tan buen hombre se debía. Pues estando en aquel solaz, como aquella infanta tan hermosa fuese y el rey Perión por el semejante, y la fama de sus grandes cosas en armas por todas las partes del mundo divulgadas, en tal punto y hora se miraron que las gran honestidad y santa vida de ella no pudo tanto, que de incurable y muy gran amor presa no fuese, y el rey asimismo de ella, que hasta entonces su corazón, sin ser juzgado a otra ninguna, libre tenía, de guisa que así el uno como el otro estuvieron todo el comer casi fuera de sentido. Pues alzadas las mesas, la reina se quiso acoger a su cámara y levantándose Elisena cayóle de la falda un muy hermoso anillo que para se levar del dedo quitara y con la gran turbación no tuvo acuerdo de lo allí tornar y bajóse por tomarlo, mas el rey Perión que cabe ella estaba quiso se lo dar, así que las manos llegaron a una sazón y el rey tomóle la mano y apretósela. Elisena tornó muy colorada y mirando al rey con ojos amorosos le dijo pasito que le agradecía aquel servicio.
—¡Ay, señora! —dijo él—, no será el postrimero; mas todo el tiempo de mi vida será empleado en os servir.
Ella se fue tras su madre con tan gran alteración que casi la vista perdida llevaba, de lo cual se siguió que esta infanta, no pudiendo sufrir aquel nuevo dolor que con tanta fuerza al viejo pensamiento vencido había, descubrió su secreto a una doncella suya, de quien mucho fiaba, que Darioleta había nombre, y con lágrimas de sus ojos y más del corazón le demandó consejo en cómo podría saber si el rey Perión otra mujer alguna amase, y si aquel tan amoroso semblante que a ella mostrado había, si le viniera en la manera y con aquella fuerza que en su corazón había sentido. La doncella, espantada de mudanza tan súpita en persona tan desviada de auto semejante, habiendo piedad de tan piadosas lágrimas, le dijo:
—Señora, bien veo yo que según la demasiada pasión que aquel tirano amor en vos ha puesto, que no ha dejado de vuestro juicio lugar donde consejo ni razón aposentados ser puedan, y por esto, siguiendo yo, no a lo que a vuestro servicio debo, mas a la voluntad y obediencia, haré aquello que mandáis, por la vía más honesta que de mi poca discreción y mucha gana de os servir hallar pudieren.
Entonces partiéndose de ella se fue contra la cámara donde el rey Perión posaba y halló a su escudero a la puerta con los paños que le quería dar de vestir, y díjole:
—Amigo, id vos a hacer algo, que yo quedaré con vuestro señor y le daré recaudo.
El escudero, pensando que aquello por más honra se hacía, dióle los paños y partióse de allí. La doncella entró en la cámara do el rey estaba en su cama, y como la vio, conoció ser aquélla con quien había visto más que con otra a Elisena hablar, como que en ella más que en otra alguna se fiaba, y creyó que no sin algún remedio para sus mortales deseos allí era venida, y estremeciéndosele el corazón le dijo:
—Buena doncella, ¿qué es lo que queréis?.
—Daros de vestir, dijo ella.
—Eso al corazón había de ser —dijo él—, que de placer y alegría muy despojado y desnudo está.
—¿En qué manera?, dijo ella.
—En que viniendo yo a esta tierra —dijo el rey—, con entera libertad, solamente temiendo las aventuras que de las armas ocurrirme podían, no sé en qué forma entrando en esta casa de estos vuestros señores, soy llagado de herida mortal, y si vos, buena doncella, alguna medicina para ella me procuraseis, de mí seríais muy bien galardonada.
—Cierto, señor —dijo ella—, por muy contenta me tendría en hacer servicio a tan alto hombre de tan buen caballero como vos sois, si supiese en qué.
—Si me vos prometéis —dijo el rey—, como leal doncella de lo no descubrir, sino allá donde es razón, yo os lo diré.
—Decídmelo sin recelo —dijo ella—, que enteramente por mí guardado os será.
—Pues amiga, señora —dijo él—, dígoos que en fuerte hora yo miré la gran hermosura de Elisena vuestra señora, que atormentado de cuitas y congojas soy hasta en punto de la muerte, en la cual si algún remedio no hallo, no se me podrá excusar.
La doncella, que el corazón de su señora enteramente en este caso sabía, como ya arriba oísteis, cuando esto oyó fue muy alegre, y díjole:
—Mi señor, si me vos prometéis, como rey, en todo guardar la verdad a que más que ningún otro que no lo sea obligado sois, y como caballero que según vuestra fama por la sostener tantos afanes y peligros habrá pasado, de la tomar por mujer cuando tiempo fuere, yo la pondré en parte donde no solamente vuestro corazón satisfecho sea, mas el suyo que tanto o por ventura más que él es culta y en dolor de esa misma llaga herido, y si esto no se hace, no vos la cobraréis ni yo creeré ser vuestras palabras de leal y honesto amor salidas.
El rey, que en voluntad estaba ya imprimida la permisión de Dios para que de eso se siguiese lo que adelante oiréis, tomó la espada que cabe sí tenía y poniendo la diestra mano en la cruz dijo:
—Yo juro en esta cruz y espada con que la orden de caballería recibí, de hacer eso que vos, doncella, me pedís, cada que por vuestra señora Elisena demandado me fuere.
—Pues ahora holgad —dijo ella—, que yo cumpliré lo que dije.
Y partiéndose de él se tornó a su señora y contándole la que con el rey concertara, muy grande alegría en su ánimo puso, y abrazándola le dijo:
—Mi verdadera amiga, cuando veré yo la hora que en mis brazos tenga aquél que por señor me habéis dado.
—Yo os lo diré —dijo ella—: Ya sabéis, señora, cómo aquella cámara en que el rey Perión está tiene una puerta que a la huerta sale, por donde vuestro padre algunas veces sale a recrear, que con las cortinas ahora cubierta está, de que yo la llave tengo; pues cuando el rey de allí salga yo la abriré y siendo tan noche que los del palacio sosieguen, por allí podremos entrar sin que de ninguno sentidas seamos, y cuando sazón sea salir yo os llamaré y tornaré a vuestra cama.
Elisena, que esto oyó, fue atónita de placer que no pudo hablar y tornándose en sí díjole:
—Mi amiga, en vos dejo toda mi hacienda, mas ¿cómo se hará lo que decís, que mi padre está dentro en la cámara con el rey Perión, y si lo sintiese seríamos todos en gran peligro?.
—Eso —dijo la doncella—, dejad a mí que yo lo remediaré.
Con esto se partieron de su habla y pasaron aquel día los reyes y la reina y la infanta Elisena en su comer y cenar como antes, y cuando fue noche. Darioleta apartó al escudero del rey Perión y díjole:
—¡Ay, amigo, decidme si sois hombre hidalgo!.
—Sí soy —dijo él—, y aun hijo de caballero, mas ¿por qué me lo preguntáis?.
—Yo os lo diré —dijo ella—, porque querría saber de vos una cosa; ruégoos, por la fe que a Dios debéis y al rey vuestro señor, me la digáis.
—Por Santa María —dijo él—, toda cosa que yo supiese os diré, con tal que no sea en daño de mi señor.
—Eso os otorgo yo —dijo la doncella—, que ni os preguntaré en daño suyo, ni vos tendríais razón de que me lo decís, mas lo que yo quiero saber es que me digáis cuál es la doncella que vuestro señor ama de extremado amor.
—Mi señor —dijo él—, ama a todas en general, mas cierto no le conozco ninguna que él ame de la guisa que decís.
En esto hablando, llegó el rey Garinter donde ellos estaban hablando y vio a Darioleta con el escudero y llamándola le dijo:
—Tú, ¿qué tienes que hablar con el escudero del rey?.
—Por Dios, señor, yo os lo diré, él me llamó y me dijo que su señor ha por costumbre de dormir solo y cierto que siente mucho empacho con vuestra compaña.
El rey se partió de ella y fuese al rey Perión y díjole:
—Mi señor, yo tengo muchas cosas de librar en mi hacienda y levántome a la hora de los maitines, y por vos no dar enojo, tengo por bien que quedéis solo en la cámara.
El rey Perión le dijo:
—Haced, señor, en ello como os más pluguiere.
—Así place a mí, dijo él. Entonces conoció él que la doncella le dijera verdad y mandó a sus reposteros que luego sacasen su cama de la cámara del rey Perión. Cuando Darioleta vio que así en efecto viniera lo que deseaba, fuese a Elisena, su señora, y contóselo todo como pasara.
—Amiga, señora —dijo ella—: ahora creo, pues, que Dios así lo endereza, que esto que, al presente, yerro parece, adelante será algún servicio suyo.
—Decidme lo que haremos, que la gran alegría que tengo me quita gran parte del juicio.
—Señora —dijo la doncella—, hagamos esta noche lo que concertado está, que la puerta de la cámara que os dije que ya la tengo abierta.
—Pues a vos dejo el cargo de me llevar cuándo tiempo fuere.
Así estuvieron ellas hasta que todos se fueron a dormir.




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