miércoles, 14 de octubre de 2015

Literatura Indígena venezolana (LEYENDAS).

Hola Chicos acá os dejo los textos  que deben llevar a clase , es uno para cada uno, en el siguiente orden:

  Reyes : Leyenda  YUKPA sobre la creación del Hombre
Un día, Dios se dirigió al bosque, donde anduvo de un sitio a otro; mientras lo hacía, golpeaba árboles con su hacha. Así, pasó de uno a otro hasta llegar a uno que dejó salir sangre desde el momento en que el hacha cayó sobre él. Dios derribó este árbol, y de su madera labró las figuras de dos niños. En seguida, derribó un segundo árbol, de cuyo tronco fabricó una caja, y dentro colocó las dos figuras. Luego, llamó un pájaro, el pájaro carpintero, al que ordenó sentarse sobre las figuras. Luego cerró la caja con una tapa y la dejó en el bosque.
Días más tarde, la compañera de Dios fue al bosque y se sorprendió enormemente de escuchar voces. Siguiendo la dirección de los sonidos, descubrió la caja. Con muchísimo cuidado levantó la tapa. Cuál no sería su sorpresa al encontrar dos niños y un pájaro. Ella (la compañera de Dios) se llevó los niños a casa y los crió  hasta que fueron grandes y pudieron convertirse en marido y mujer. Muchos niños nacieron de esta joven pareja y, eventualmente, se casaron unos con otros. Al transcurrir unos años, hubo gran número de gente sobre la tierra.
 Un día, Dios bajó entre los hombres y los reunió frente a él. Les contó cómo habían surgido ellos de las figuras de madera y que,  por tanto, todos eran descendientes de una pareja original de seres nacidos de unos mismos padres y al mismo tiempo. Les advirtió que, puesto que ahora había gente suficiente sobre la tierra, de allí en adelante, ningún hombre podía tomar como esposa a hermana.
La gente convino en aquello y prometió guardar esta ley. Entonces, Dios presentó el pájaro carpintero a los Yupa como su ayudante en el trabajo, y le dio formas humana.
El último día de la permanencia de Dios entre los yupa, organizó una fiesta y les enseñó el arte de preparar la “chicha”. Finalmente, antes de irse, les prometió que, después de esta vida, llamaría a los Yupa  a unírseles allá en su tierra.

Ospino:   etnia Guarekena LEYENDA DE MACHÁLIKA-WEENI O CERRO LA JUVENTUD 
Para el comienzo del mundo, había una mujer con tres hijos. Uno de ellos era un despreciado, nadie lo quería. Él era despreciado por varios motivos: no conseguía trabajo, no conseguía mujer, lo que aspiraba no lo conseguía. Por eso, en el caño Simakén, se encuentra una laguna como a 2 kilómetros de la boca de San Miguel que se llama MUNAPANA, es decir, la puerta de la casa de las toninas, y ahí los tres hermanos hablaron: ¨Hermano, ¿cómo puede usted conseguir trabajo? Si no lo consigue, ¿qué va a hacer Usted?
Él dijo: ¨Mano, lo que me queda es matarme¨.
Le contestaron: ¨¿Cómo te vas a matar?¨
Él se subió a un árbol, de ese árbol se tiró al suelo, pero al caer, lo hizo en una laguna. De la laguna salió un hombre que le dijo: ¨Amigo, ¿Qué te pasa?¨
¨No hombre, yo lo que ando buscando es la muerte¨´
¨¿Por qué motivo te vas a matar?¨
¨Porque no encuentro trabajo, ni mujer. Por esos motivos me voy a matar¨, contestó. El hombre, que era yecuana, entonces le dijo MULULI, así se llamaba el que tenía todos los remedios para conseguir lo que yecuana necesitaba. Los tenía en el cerro de Machálikaweeni. Este cerro es la maleta de la medicina que tenía ese señor, el Mulúli, es decir, el araguato.
Él le dijo: ¨No hombre, amigo, es muy sencillo. Si quiere que yo le consiga ese remedio, acompáñeme para ir a Kuléyana¨. Entonces, ninguno sabía dónde quedaba ese caño.
Desde que inventaron ese viaje desde la boca del caño Sike, se fueron ellos, subieron, en cada caño preguntaban a los porteros o agentes que tenían esa gente en ese tiempo. Le preguntó al portero del caño Ichani: ¨Señor, ¿nos puede decir, si por este caño se encuentra el caño Kuléyana?
¨yo acabo de recibir una información del jefe que tengo en este caño, que no se llama Machálika-Weeni, sino que se llama UKUSILIMA (o Cerro Jabúa, es decir, con forma de esa fruta); bueno, ese se encuentra en la cabeza del caño Kuléyana (Sejal).
¨ ¿Cuánto tiempo se gastará por aquí?¨
¨Si se va por el propio caño unos cuatro o cinco días, va a pasar trabajo. Es mejor que se meta por este desecho¨. Se metió en una laguna. En esa laguna había dos asientos y por allí lo llevaron rápido a la boca del caño Kuléyana.
En esa boca se meten dos caños, uno al este y otro al norte. Al norte el kuléyana y al este el desecho que sale al Casiquiare (desecho tápu). Luego siguieron, y entonces le preguntó: ¨Amigo, ¿Cuáles son las medicinas que usted desea tener?¨
¨Yo deseo toda clase de medicinas que me sirvan a mi persona¨.
En el caño kuléyana hay una laguna; ahí estaba viviendo la abuela de los dueños de ese cerro. La vieja les permitió seguir, arribaron a la boca del caño Machálika-Weeni, que es un caño que da al oeste. Este caño nace en la falda del cerro Machálika-Weeni. Tiene tres picos, que señalan hacia los puntos cardinales. Uno es borrado al naciente. Solo tienen tres picachos: más bien hacia el este, oeste y sur. En ellos, se forma una laguna. En esa laguna está un agua estancada con muchas hierbas y se estanca en el pozo; es helada. Allí le dijo: ¨Mire amigo, ya lo vamos a curar, quítate la ropa¨.
Entonces el yecuana se desnudó y Mulúli se montó encima de él, lo pisó y le sacó todos los bagazos que tenía dentro. Las comidas malas. Lo puso boca arriba y lo lavó bien lavado. Luego le dijo: ¨Subamos, que arriba te conseguiré todo para que no te pongas viejo¨. Ahí fue mostrando las hierbas: ¨Esta hierba es para que no te pongas viejo, esta para conseguir novia, esta para conseguir trabajo; ahora, estas otras hierbas son malas, son para atraer a las mujeres casadas. O cosas malas¨. El yecuana era porfiado y de ahí, contrajo la muerte.
Le dijo Mulúli: ¨eso es todo¨. Cuando vayas a llegar a la casa, toca el pito. Entonces, cuando faltaban veinte metros para llegar a su casa, tocó el pito. Las muchachas dejaron lo que estaban haciendo para encontrarse con yecuana. Desde ese momento conseguía trabajos, mujeres, y por ese motivo los otros compañeros querían matarlo. Él dijo que no salía de su casa y que si querían darle trabajo, él iba a su trabajo y regresaba a su casa, por eso, hoy en día, quien triunfa tiene enemigos.
Al fin lo mataron y después lo quemaron. De sus restos salieron hierbas; esas hierbas son las pusanas. Él murió en el cerro Machálika-Weeni. Por eso dicen que hay dos pozos, uno donde llegó y se bañó y otro donde quedó su cadáver.

Gonzalez : Cuento warao  UN MOSQUITO HOMBRE 
En una ranchería sumamente numerosa, vivía una india joven muy robusta. Un mosquito que la vio, deseando chuparle la sangre, se convirtió en un joven guarao y la tomo por mujer.
La india estaba siempre muy gruesa; en cambio su marido, el mosquito, estaba siempre muy flaco.
Por la noche, al acostarse, dijo el joven guarao a su mujer: “cuelga tu chinchorro cerca del mío y duerme tranquila cerca de mí” la pobre india, sin saber que era un mosquito convertido en guarao e ignorando sus intenciones, colgó allí cerca su chinchorro y se entregó confiada al sueño al lado de su marido. Esto, cuando la vio profundamente dormida, se levantó y le chupó casi toda la sangre.
A la mañana siguiente, amaneció la india muy flaquita; en cambio, su marido,  el mosquito, estaba muy grueso henchido de sangre. Poco después del desayuno empezó la india nuevamente a engordar y a la hora de la cena ya estaba en su estado normal; pues por medio de la mucha comida había recuperado la sangre. Su marido, por el contrario, oscurecía extenuando y flaquito, porque durante el día se le iba agotando la sangre.
Llegada otra vez la noche, el indio mosquito aconsejó de nuevo a su mujer que se acostase a su lado y, mientras ella dormía, volvió a chuparle la sangre. Así estuvieron varias semanas, engordando la mujer por el día y enflaqueciendo por las noches, y su marido engordando por las noches y enflaqueciendo en el día.
Una vez amaneció la mujer extremadamente flaca; al verla, el indio de la ranchería le preguntó: ¿Qué te pasa durante la noche que todos los días amaneces tan delgada? “No sé lo que me pasa, contestó la india; desde que mi marido me manda a dormir a su lado amanezco sin fuerzas y extenuada”
Al oír esto empezaron los indios a sospechar que ese hombre no era un guarao, sino que era algún mosquito bravo convertido en forma de hombre, para poder chupar cuanta sangre quisiera a la india, mientras dormía.
Una noche, antes de acostarse, llamaron aparte a la mujer algunos indios y le dijeron: mira; “Tu marido no debe ser un guarao; debe ser algún mosquito y mientras tú duermes te chupa la sangre si esta noche te manda a dormir cerca de él cuelga el chinchorro y te acuestas; pero vigila lo que hace y no duermas.
A la hora de acostarse, la india estaba ya gruesa y el indio mosquito flaquísimo. Este mandó a su mujer que se acostara allí cerca y ella colgó junto a él su chinchorro como todos los días; pero fingiendo que dormía, no durmió nada.  A media noche, creyendo el mosquito que su mujer estaba dormida, se levantó del chinchorro y empezó a chupar la sangre. La india, al sentir la picada, gritó a los otros indios diciendo: Mi marido me está chupando la sangre; vamos a matarlo. “como el mosquito no había chupado nada todavía y aún estaba sin fuerzas, la india sola lo mató y lo deshizo en pedazos. Una  vez descuartizado, lo metió en el fuego y lo convirtió en cenizas cogió éstas  en una totuma, salió fuera del rancho, las sopló en todas  partes, al mismo tiempo que la india muy brava decía: “Estas cenizas se convertirán en zancudo, en golofas, en moscas en tábanos y en todas clases de plagas.” así sucedió, pues al día siguiente era tal el número  de zancudos, golofas, moscas negras, tábanos y demás clases de plaga inundaron aquellos lugares que los indios, no pudieron soportarlos, fueron a vivir a otra parte. 
Aquella noche durmió tranquila la mujer y amaneció en su estado normal de robustez. Desde entonces, nunca más volvió a tener marido que le chupara la sangre.
Si aquella india no hubiera esparcido por todas partes las cenizas de aquel mosquito, no habría tanta plaga; pero hay muchas moscas, tábanos, golofas y mosquitos bravos, porque aquel mosquito era el padre de toda la plaga.
Castellanos: Cuento warao DONDE LOS INDIOS EXPLICAN EL ORIGEN DE ELLOS Y EL FUEGO 
Al principio, no había indio alguno aquí abajo en la tierra; todos estaban arriba en las nubes allí cazaban mucho, y eran tan buenos tiradores, que rara vez fallaban el tiro de la flecha.
Un día, sin embargo, que oyeron cantar en el aire a un pájaro llamado ¨Quiriquiri¨, un indio le disparó la flecha, pero como acertó bien, atravesó aquel suelo y vino a caer aquí abajo en la tierra. Entonces, agrandó un poco el agujero por donde había pasado la flecha para buscarla, miró aquí abajo y quedó maravillado de la abundancia y variedad de cosas que estaba viendo.
Ese guarao tenía una mujer muy gruesa y próxima a dar a luz. Fue a ella y le dijo: yo voy a buscar mi flecha; dentro de cuatro días volveré. Dicho esto, tiró un mecate larguísimo por aquel agujero, se descolgó por él y llegó con felicidad a la tierra.
Después que buscó la flecha empezó a caminar de un lado para otro y encontró mucha abundancia y variedad de comida: pescado, yuruma y casabe. La yuruma era tan abundante, que alrededor de cada moriche había cantidad suficiente como para llenar un gran mapire.
El guarao, a pesar de que había tantos alimentos, comía muy mala comida; pues como no había fuego,  tenía que contentarse con asarla al sol, el cual era entonces muy ardoroso.
Como así no cocinaba bien, un día llamó al loro y le dijo: Vete a buscar un sapo, pícalo y tráeme fuego. Fue el loro, picó al sapo, pero nada consiguió. Por segunda vez mandó el indio al loro que sacase fuego del sapo; pero sólo pudo conseguir al picarlo quemarse un poco el pico.
Como nada conseguía, preguntóle el guarao: -¿Dónde está el sapo?
-Debajo de un moriche en el centro del morichal. 
Encaminóse hacia allá el indio, subióse al árbol, y al cortar un gran racimo, lo dejó caer sobre el sapo, el cual quedó con el golpe medio aplastado y empezó a despedir humo. Al poco rato, el sapo se fue poco a poco a la sombra de un árbol, que produce la fruta llamada ¨mugi¨. Subió el indio al árbol, cortó un racimo y al caer encima del sapo, este despidió un fuego tan grande y violento que abrasó toda la tierra.   
Ese fue el primer fuego que hubo en la tierra y de él proviene todo el que hay actualmente.Con este fuego pudo el indio cocinar a su gusto comida suficiente y muy sabrosa.
A los cuatro días se encaramó por el mecate y volvió a subir. Apenas llego, dijo a los otros indios: ¨Ine joaica jobaji yaqueraje miae¨.¨ Yo he visto allá abajo una tierra muy buena. Donde hay mucha y muy sabrosa comida. Vámonos allá¨.
Hicieron el agujero un poco mayor, echaron una cuerda muy fuerte y larguísima, una de cuyas puntas amarraron bien arriba y la otra tocaba en el suelo, y por ella se fueron descolgando indios e indias uno por uno.
Cuando habían ya descendido bastante número de guaraos, le tocó a la vez a la mujer del indio que vio primero la tierra; pero como estaba muy gruesa, al pasar por el agujero del cielo lo tapó y no podía salir ni para abajo ni para arriba. Como todavía quedaban más guaraos que tenían prisa por bajar, empezaron a darle pisotones, pero lo que hicieron fue  apretarla más, dejando el agujero definitivamente tapado. De tanta fuerza que hicieron sobre ella, le sacaron el intestino el cual quedó colgando del cielo, convertido en una estrella grande. Esa estrella grande es el lucero que se ve por la mañana.
Por eso, los indios, cuando ven esa estrella brillante por las mañanas, dicen: ¨Por allí bajaron los indios que la poblaron¨.
De esa manera, hubo indios y hubo fuego.  

 Granda: Cuento Pemon LAS ESTACIONES DEL AÑO 
Hace de esto muchísimo tiempo. Entonces, El Sol era un indio. Y por aquel tiempo los indios padecían por la falta de aliño y no tenían sal.
Entonces, el Sol envió a sus sobrinos y a su hermana, que se llamaba Aná, a buscar sal. Por tal razón se fueron hacia la región de los Cariaba.
Y el Sol se fue también hacia aquellas tierras para alumbrarlos mientras cogían sal. Pero sus sobrinos se cargaron de sal en demasía y no se volvió a saber de ellos.
Y entonces, la madre de ellos los lloraba por muertos. Pero el Sol le dijo a su hermana: “Ellos no están muertos”. Y dejó de calentar por allá y vino el frío y ellos se levantaron y se vinieron acá trayendo sal.
Después, el Sol envió a sus sobrinos a buscar escopetas, anzuelos, telas y demás hacia Ikén. Y el Sol también se fue hacia aquellas tierras.
Y la gente de aquellas tierras, cuando vieron al Sol, levantaban las cosas que fabricaban y le decían: “Chon, aquí tienes tu tela, tu escopeta, tus anzuelos”…
El Sol, después, se fue  hacia la tierra de los Nopuerikok, que fabricaban el casabe en gran cantidad. Y entonces, estos indios sacaban sobre sus casas el casabe y le decían: “Chon, aquí tienes tus tortas de casabe”.
Y después de esto, el Sol estaba siempre de pie sobre los indios.
Entonces, los  indios no tenían ni sebucanes. Prensaban la yuca en cortezas del árbol Tué. Y el Sol alumbró a los indios para que tejieran sus manares y toda clase de cestería.
De esta manera, anduvo el Sol viajando de una parte a otra.
Pero la culpa de que el Sol se estropeara la tuvo una mujer, que dijo: “Estando con ganas de dormir, siempre este dichoso Sol está alumbrándolo todo”. Entonces, el Sol se marchó, aunque volvió. Y entonces así sigue: viene y luego se marcha para que no le digan como aquella mujer.
Ahora, los indios decimos que por un tiempo, el Sol viaja hacia los campos de río Branco y entonces el Sol come mucha sal y cuajada y leche de vaca. Y durante ese tiempo el Sol tiene la cara limpia y el cielo está clarito y no hay nubes y no llueve y no hay tormentas.
Pero después el Sol sube hacia Ikén y entonces él pasa la noche con los indios Injarikok y se la pasa emborrachándose y bailando. Y entonces él se pone bravo y hay lluvias para que haya mucha yuca para la bebida, y hay rayos y truenos.
Cuando es el propio tiempo del Sol, las cigarras y otras varias parecidas, que son las novias del Sol, se la pasan cantándole.
Pero, cuando es el tiempo propio del aguacero y del Sol bravo, pasan hacia allá, hacia Ikén, las mariposas de varias clases, que son amigos del aguacero, a bailar allá.
Esto decimos ahora los indios.

Referencia Bibliográfica:
 BENTIVENGA DE NAPOLITANO, Carmela (2007).Leyendas Indígenas Venezolanas .Caracas: Editorial Biosfera  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.